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3 pasos para que tus hijos
cuiden la naturaleza.

Como tú bien sabes, hoy en día vivimos en un mundo digital. Un mundo de redes sociales donde niños, adolescentes y adultos conocemos la naturaleza desde las pantallas de nuestras computadoras, celulares o tabletas. Es ahí donde nos enteramos de la existencia de animales en peligro de extinción o de la destrucción de zonas naturales protegidas. Es entonces cuando nos preguntamos ¿qué acciones estamos emprendiendo para contrarrestar éstas y otras amenazas? Y lo que es más importante, ¿qué les decimos a nuestros hijos sobre el cuidado de la naturaleza? Sin duda, no tirar la basura en las calles es un buen inicio pero hay mucho más por hacer. A continuación encontrarás 3 sencillos pasos para que tus hijos cuiden la naturaleza:

1. Acércarlos a la naturaleza. Fácil, ¿verdad? Pero es más complejo de lo que parece. Te invito a jugar con tus hijos en el jardín o llevarlos a explorar las áreas verdes más cercanas. Cuando estén ahí, piensa en actividades que pongan a prueba los sentidos. Busquen algunos animales: aves, insectos o pequeños reptiles;  acérquense a oler las plantas y comparen sus texturas. De ser posible, jueguen con lodo, bailen bajo la lluvia o corran entre los árboles. Este tiempo de contacto con la naturaleza les permitirá desarrollarse física, mental y emocionalmente. Aprovecha el gusto de los niños por los medios digitales y busquen en Internet detalles asombrosos de animales y plantas.

2. Enséñales la importancia de la naturaleza. Existen diferentes caminos, te recomiendo enseñarles que en la naturaleza todos los seres vivos estamos conectados en una gran red de vida, la cual provee a todas las especies de alimento y hogar. Desde las diminutas bacterias del suelo hasta los grandes mamíferos. Basta con mirar por un segundo a las aves y ver cómo se acercan a los árboles en busca de refugio o pensar de dónde vienen todas las frutas y verduras de las que nos alimentamos. Además de estas relaciones básicas, encamina a tus hijos a que establezcan relaciones emocionales y sentimentales con la naturaleza. Como cuando algo los asombra, les da miedo o los hace felices.

3. Muéstrales que es necesario mantener en equilibrio nuestra relación con la naturaleza. No se trata de cuidarla porque ella dependa de nosotros, sino porque los humanos también somos parte de la naturaleza y dependemos de ella para vivir. Pocas veces nos damos cuenta de que mientras más inestable sea la relación naturaleza-humanidad más serán las amenazas que pongan en el riesgo a nuestra especie. 

En la medida en que nuestros hijos se acerquen, conozcan, valoren y se reconozcan como parte de una gran red de vida, les será posible realizar acciones para el cuidado y conservación de la naturaleza y de la humanidad. Pero, antes de emprender estos pasos u otros pasos, pensemos en cuan convencidos estamos de ello. Prediquemos con el ejemplo.

César David Esparza Orozco

PAPALOTE MUSEO DEL NIÑO

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