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A jugar en serio.

El juego ha sido estudiado por los grandes teóricos de la educación, se ha clasificado y sistematizado para utilizarlo como una estrategia para que los niños aprendan, adquieran habilidades y desarrollen valores. Pero ¿por qué el juego es tan importante?

Te platico; con tan solo observar a un niño, nos podremos dar cuenta que sea lo que sea que esté haciendo, seguro hay algo de juego en su actividad y no necesariamente se encuentra en un parque o tiene juguetes a la mano.

Cuando un niño levanta una vara del suelo ese objeto se convierte en una espada, una caña de pescar, una vara de mago o puede terminar siendo un hueso de dinosaurio.  Esto ocurre porque la forma de los objetos y la creatividad del niño le brindan infinitas posibilidades.

Cuando el juego comienza, también se crea toda una historia que, aunque parezca fantasiosa y de ficción, está basada en hechos reales que tienen que ver con lo que observa en casa, en la escuela y sí, también en lo que recibe de los medios digitales.

Este proceso está permitiendo al niño comprender lo que sucede a su alrededor; crea teorías sobre el por qué las personas se comportan de cierta manera, las interpreta y puede comprender a una figura de autoridad o a alguien en situación de vulnerabilidad. Si el juego lo está compartiendo con alguien más, la convivencia lo obliga a llegar a acuerdos, le ayuda a tolerar y a aceptar otras formas de ver el mundo, favorece la expresión de sus emociones y practica estrategias para hacerle frente al enojo, al estrés y a la frustración. 

Todo esto ocurre tan natural que los niños no se dan cuenta que están aprendiendo mientras juegan, pero algo es seguro: están aprendiendo y atendiendo todos los ámbitos de su desarrollo: cognitivo, social, emocional y físico.

Otro elemento importante del juego es que genera la emoción, motivación y disposición necesaria para que el aprendizaje que está adquiriendo sea significativo, es decir que éste se ha asimilado. Ésta ha sido una pieza clave para quienes han integrado al juego como un medio para el aprendizaje.

Por todas estas razones es que en PAPALOTE, tomamos el juego como una forma seria de aprendizaje. Sabemos que los niños pueden aprender de muchas maneras, pero nosotros tomamos al juego como nuestra principal herramienta, el eje rector de toda la Experiencia PAPALOTE para que el aprendizaje ocurra de manera natural y divertida.

En PAPALOTE desarrollamos distintos tipos de juego:

Juego social: Es el tipo de juego que ocurre con otros niños o adultos como cuando representamos ir de compras al súper.

Juego con objetos: Los objetos que se integran en este tipo de juego, están pensados para detonar una experiencia lúdica de interacción en la que el objeto es protagonista por ejemplo jugar con bloques de construcción.

Juego de simulación: La palabra lo dice todo “simular”. En ese tipo de juego los niños son actores que interpretan un personaje y hacen como que… cocinan, apagan un incendio o se convierten en médicos.

Juego físico: No se trata ir al gimnasio o inscribir al niño a cursos de karate. Este tipo de juego involucra la actividad física pero en un contexto divertido como escalar un muro o trepar en un laberinto.

Juego en medios digitales: La tecnología cada vez es más frecuente en la vida de los niños. La investigación sobre su uso y sus efectos en el desarrollo todavía es un dilema, sin embargo el buen empleo de estos medios puede ser una herramienta valiosa para fomentar el aprendizaje como crear una animación con la ayuda de una tableta.

Ningún tipo de juego es mejor que otro, en PAPALOTE elegimos el juego de acuerdo a su pertinencia y también combinamos diferentes formas de jugar para crear experiencias más divertidas y significativas.

El juego puede ocurrir de manera libre o dirigida, la EXPERIENCIA PAPALOTE integra a los adultos que acompañan a los niños como compañeros de juego, facilitadores y mediadores.  Por un lado tenemos a un grupo de jóvenes que llamamos Cuates que realizan su servicio social facilitando y propiciando el juego y por otro lado, muy importante, su familia y los maestros.

Cuando visites PAPALOTE o siempre que tengas la suerte de jugar con tus niños recuerda:

1. Seguir la iniciativa del niño.

2. Aportar ideas para hacer el juego más interesantes. 

3. Hacer preguntas que fomenten su pensamiento crítico como: ¿Cómo podrías hacer que el cohete llegue más alto? ¿De qué otra manera acomodarías esta habitación? Son preguntas que llevan a la reflexión y los retan para conocer más.

4. Responder a sus peticiones. Si te solicitan ayuda, que les expliques algún tema o les facilites algún material.

5. Permitir que se equivoque y aliéntalo a continuar.

6. Propiciar la interacción con otros niños.

7. Darle el tiempo que necesite, hay juegos que atrapan más que otros, si lo está disfrutando, permite que lo siga haciendo.

8. Y sobre todo ¡Diviértete!

Te recomendamos dar a tu niño la oportunidad de jugar y date tiempo para jugar con él. Toma el juego en serio y recuerda que jugar es sinónimo de aprender.

 

Yosdi Dalila Martínez López

PAPALOTE MUSEO DEL NIÑO