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Protege a tus hijos con la vacuna del amor.

Los vínculos afectivos que formes con tu bebé, durante los primeros 1000 días, trasciende para toda su vida. ¿Cómo lograrlo? Con tu amor, tu presencia, tu mirada, tu trato sensible y cariñoso del día a día le permite a tu bebé sentirse seguro, hoy y a lo largo de su vida. 

Esa seguridad se mete “bajo la piel” como dice el neurocientífico John Shonkoff, (Director del Centro del Niño en Desarrollo de la Universidad de Harvard), y se convierte en una plataforma interna para relacionarse con otras personas, a lo largo de su vida.    

Un vínculo afectivo seguro, se vuelve un modelo que se replica en otras relaciones, con otros niños, con amigos, con la pareja, en el trabajo. Esperarlo con deseo, platicarle desde el vientre, estar presentes día a día durante los primeros meses, brindarle avisos, atender a sus necesidades con afecto, entender lo que sucede con la mamitis, todo ello contribuye a formar vínculos sanos. No tienen que ser días perfectos, hay días buenos y días malos. Lo que necesita tu bebé es de tu presencia, tu honestidad y tu intención.  

Se teje el lazo afectivo entre el bebé y sus cuidadores, de manera cotidiana, con días buenos y días malos, es como “un bordado artesanal”. Este lazo afectivo se convierte en un escudo de protección para toda la vida. Necesitamos siempre de nuestros vínculos afectivos, nuestra familia y seres cercanos. Esta necesidad está presente desde la concepción hasta la muerte ¡Nuestro cerebro es social!

La fórmula con los pequeños es disfrutar de la interacción y de su juego, animarle a explorar, estar disponible cuando quiera regresar a ti, seguir su iniciativa.  

*OJO, la sobreprotección no contribuye a formar vínculos sanos.  

Cuando sea necesario, limítale. No temas decir NO claro y firme ante conductas inadecuadas, particularmente relacionadas con su seguridad, o a los golpes, las mordidas.  Valida su sentimiento “te veo enojada… te abrazo” pero no permitas conductas destructivas. La contención y los límites también forman vínculos.

Apapacharle, le ayuda a establecer las bases de un cerebro compasivo y ético. Aprenderá a demostrar afecto y agradecimiento. Podrá repetir estas acciones en el futuro. Será capaz de querer, de mostrar empatía y de ponerse en los zapatos de los demás.

Particularmente, le servirá de VACUNA, y podrá recuperarse ante los retos normales de la vida.   

Cuando tratas con amor a tu bebé, desde el embarazo, se reduce la posibilidad de que aprenda conductas violentas.

Si sientes que te está costando trabajo tejer vínculo con tu bebé. Un ejercicio sencillo y noble es escribir 10 cosas que te encantan de tu bebé, 10 cosas por las cuales agradeces su presencia.

Ana Serrano

Especialista en primera infancia y Directora de Proyecto DEI.